Consiste aún la aplicación de energía que se concentra en calor controlado sobre la piel, alcanzando hasta una profundidad de 25 mm. Las ondas de ultrasonido favorecen la permeabilidad de las células. La sinergia entre estas tecnologías creará una termólisis selectiva que favorecerá la producción de colágeno, mejora la firmeza del rostro y tonificar el contorno facial.